Panamá afirma en ONU que abre sus puertas a los refugiados

El ministro de Exteriores de Panamá, Javier Martínez-Acha, afirmó este viernes que su país abre sus puertas a los refugiados y entiende que su protección es un deber de la humanidad.

<<Queremos que Panamá sea reconocido no solamente como un país que abre sus puertas, sino como uno que protege, cumple sus obligaciones internacionales, fortalece sus instituciones y entiende que la protección de un refugiado no es una concesión de generosidad, sino un deber de la humanidad>>, expresó el panameño en una sesión del Consejo celebrada en el marco de la Asamblea General de la ONU.

Martínez-Acha se refirió en su intervención a Venezuela, que representa uno de los mayores desplazamientos de la población de nuestros tiempos.

<<El proceso de retorno (de los refugiados venezolanos) se verá favorecido cuando las funciones democráticas permitan que todos los líderes políticos participen en la reconstrucción del futuro de Venezuela>>, apuntó.

Además, recordó que, según cifras del alto comisionado de la ONU para los refugiados (ACNUR), más de 117 millones de personas están desplazadas de manera forzosa debido a la persecución, los conflictos, la violencia, las violaciones de los derechos humanos y otras circunstancias que destruyen la vida cotidiana.

<<Nuestra tarea no puede limitarse a responder a las consecuencias. Tenemos que actuar sobre las causas, prevenir conflictos, proteger a los civiles, garantizar el acceso humanitario, defender el derecho internacional, apoyar a los países de acogida y crear las condiciones para que las personas puedan reconstruir sus vidas>>, apostilló.

Por su parte, el embajador de Colombia ante la ONU, Mauricio Gaona, se refirió en el Consejo a la situación en la frontera entre Colombia y Venezuela, donde muchas personas que tratan de emigrar creen y responden a las agencias criminales, cayendo en la prostitución, el tráfico de personas o el reclutamiento de menores.

Subrayó que Colombia <<ya tiene una carga considerada de millones de refugiados, que hacen que la situación sea más difícil pese a que hay factores, como el idioma compartido, que facilitarían el proceso de adaptación y de inserción>>.

<<A pesar de esas similitudes, se genera una presión económica determinante y social en muchas de las comunidades que los reciben>>, señaló. 

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