Decano David Rutman en el Día Nacional del Abogado: solsticio y nubarrones

David Rutman en el Día Nacional del Abogado: solsticio y nubarrones, durante la sesión extraordinaria del Consejo Legislativo del estado Carabobo, celebrada en el Colegio de Abogados de la entidad carabobeña.

A continuación el discurso que pronunció el Decano de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas de la Universidad de Carabobo, Fcjp-UC, en presencia del cuerpo legislativo y de docentes, donde el académico recibió muestras de admiración y cariño por parte de los asistentes.

Mañana de solsticio y nubarrones en el corazón de esta casa grande de Las Clavellinas, reunidos en gratitud “Es la grandeza y quien no reconoce lo pequeño nunca estará preparado para lo inmenso”, a decir del Papa León XIV; con el aroma de la pureza que en todo confía, en el arrojo de poner el pecho y el alma, nos reencontramos en la esperanza, en la concordia, en la inclusión, convocados por la vocación de este ministerio y patrimonio intangible de escribir en el libro de historia, esta cita para soñar con lo mejor.

Por ello, doy las gracias desde mi corazón al Consejo Legislativo del Estado Carabobo, a su Directiva, a sus legisladores, muchos mis alumnos y amigos, por permitir no sólo que dirija la palabra en este Día Nacional del Abogado Venezolano y celebrar esta efemérides para reflexionar y bosquejar la pasión que desde ya hace treinta años invade mi alma.

La conmemoración de este natalicio del primer Presidente de Venezuela que enorgullece a esta asamblea y a quienes hemos recibido este mandato vocacional de preservar la justicia como la virtud cardinal por excelencia del obrar, nos increpa a la introspección en una jornada que lejos de ser vacua y pasajera en las horas, debe dejarnos propósitos claros a hurgar en la conciencia sobre los contenidos de nuestras acciones y afrontar los conceptos y abordar los postulados teleológicos del ser.

Estamos quedándonos en el reclamo legítimo de las realidades diarias del ejercicio, del sistema que nada es justo, por ello el clamor y la conciencia en las altas esferas de tal realidad; no son ocasionales sino cotidianas desde la fila inclemente y bochornosa, pasando por la exclusión del profesional del derecho quien es desplazado por el gestor y ahora por la Inteligencia Artificial que busca sustituir el ingenio por el algoritmo , una nueva revolución industrial, también sin conciencia del hombre y su destino, sustituyendo fuentes de empleo pero también la esencia, siendo relevada por la sola referencia de la oferta engañosa del “clic”.

Lo mediático ha hecho, igualmente, mella en nuestro quehacer, careciendo de la fuerza de los argumentos y, es precisamente la ausencia de éstos, lo que impide ser el factor que generará la contundencia y la repercusión para cambiar: a diario con dolor observamos silentes a los denunciantes de oficio, que vilipendian a colegas, ciudadanos y funcionarios en el ejercicio de un falso derecho a la libertad de expresión, que vulnera reputaciones, afectando familias e instituciones en la malsana práctica de un tiempo en donde las redes pretenden imponer un poder que no es necesariamente el mejor.

Conocer quienes somos, qué deseamos, hacia dónde nos dirigimos y con cuáles medios contamos desde lo material y lo ético es la herramienta para encontrar el punto de partida hacia una sociedad posible. Los paradigmas tecnológicos con sus temas y problemas buscan lo pragmático y la felicidad temporal y efímera que se encuentran lejos de la justicia…

El ser desde la observación del alma, recrea la proyección del hombre ciudadano defensor y propulsor de la justicia como valor de las instituciones, de lo contrario, aramos en el mar cuya profundidad es un palmo, una ilusión revestida de inmensidad falsa que se anclará a espejismos y allí se hace pertinente el ejemplo de don José Cristóbal Hurtado de Mendoza y Montilla, el Trujillano del primer 23 de junio de 1772 para nosotros abogados venezolanos; el tiempo que le correspondió vivir a Mendoza y a los padres de esta gran Nación fueron turbulentos, de crisis, confusos, llenos de injusticias como los bucles recursivos de todos los eventos de la sociedad.

Los ciudadanos de la otrora Capitanía General de Venezuela estaban envueltos en la vorágine de la Península Ibérica en donde los embates de una decadente Revolución Francesa habían desdibujado los postulados de la libertad, la fraternidad y la igualdad y, por el año 1808 era totalitaria, invasora e imperialista, los ideales de ensueño.

La España invasora de este suelo nuevamente era dominada ya no por los moros sino por los franceses, quienes destruyeron costumbres, violaron mujeres y asesinaron; era la repetición del concepto biológico de la tribu dominante que impuso sus reglas a la tribu vencida: Los frescos de Goya multiplican hasta hoy un tiempo de sangre que por acá en las tierras del Caribe crearon el remolino de la independencia pero que si no se hubiera madurado en la criba del pensamiento de aquellos hombres del 19 de abril de 1810, la junta conservadora de los derechos de Fernando VII al Trono, no hubiera tenido el arrojo de declarar la República, por eso siempre es vital la prudencia y la sindéresis como facultad de sopesar las decisiones basadas en la razón natural tomista de diferenciar el mal del bien.

Esta enseñanza es para todos los tiempos…

El postulado INDEPENDENCIA en el suelo español de 1808 fue distinto al postulado INDEPENDENCIA en el suelo de esta tierra en 1811: Eran procesos distintos, fines distintos que perseguían libertad, pero orientada hacia políticas y sistemas distintos, otras concepciones de soberanía, válidas en cada escenario.

La agudeza y la claridad de lo que se deseaba, en estos hombres del siglo XIX fue puntal para echar las bases de lo que somos y no tomar el cielo por asalto que hubiera llevado al fracaso la visión primigenia de Bolívar, Miranda, Roscio, Padrón y Escalona: Venezuela enfrentó capitulaciones necesarias y renacimientos pero jamás renunció a la manera de conducir su desarrollo hasta hoy, el costo en vidas regó su suelo pero el ocassus servitutis del escudo de mi Estado Carabobo continúa ratificando la voluntad de ser libres por encima de la realpolitik.

La solemnidad de la liturgia de esta conmemoración es propicia para invocar la esencia de la luz que de la Universidad recibimos, como una lección de tolerancia y pluralismo ante la confusión o tergiversación de
esencia, fines y medios.

Aportar al ser del formando: Thoreaud, quien nos habló de la desobediencia civil en la segunda mitad del siglo XIX, definió la felicidad, la verdadera, como una mariposa, la cual cuanto más la persigas, más te eludirá pero cuando vuelvas tu atención a otras cosas se sentará suavemente sobre tu hombro, nos dice que esa mariposa es la conciencia que no estará tranquila hasta alcanzar posarse en el corazón para brindar paz; sólo así la metáfora estará explicada en su totalidad: Aquél filósofo norteamericano poco le importó la cárcel por revelarse a una norma que consideró ilegítima, ya la mariposa se le habría posado sobre su hombro…

Al agradecer esta mañana de tribuna, de honra, fuerza y optimismo irrenunciables a pesar de los nubarrones que se pasean por las veredas de la realidad, de las instituciones, como juristas debemos trazar las líneas maestras para la praxis, dar razones para vivir y razones para esperar a quienes de nosotros aspiran respuestas concretas.

La justicia es un valor fundamental de las instituciones; en el pensamiento del norteamericano Rawls, su teoría bosqueja que todos debemos detenernos ante la idea de comenzar de cero, el velo de la ignorancia o la posición original, construir un mundo de equidad, consistente en la igualdad de oportunidades pero también, un principio de diferencia en donde los desfavorecidos vivan mejor…

El abogado debe obedecer al mandato del alma de a toga Ossoriana para sentir aquella fuerza interior que le inspira para sentir como se posa sobre su hombro la mariposa de la felicidad que es la tranquilidad de la conciencia, la sensación de la justicia…Iluminar y derrotar las pasiones, las ambiciones y los bienes por debajo siempre de la convivencia social, de la visión odiosa y subalterna de cliente que hay que cambiar por protegido, se debe desterrar al hombre viejo definitivamente, que tome los caminos despoblados y acampe para que las aves de carroña liquiden sus días y llegue la felicidad de la recta conciencia. Venezuela y el mundo reclaman mejores actores, mejores abogados, mejores ciudadanos para la nueva siembra… Señores.

Daisy Linares CNP 13.560.

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