Elecciones anticipadas en España impactan en la política europea. La convocatoria del 29 de noviembre le puede costar a las fuerzas progresistas europeas su último gran Gobierno, inclinar el poder de la Unión Europea hacia la derecha y mandar a los socialistas a la oposición, dice un análisis de es.euronews.com
Una derrota de Pedro Sánchez podría reconfigurar el equilibrio de poder dentro de las instituciones de la UE y debilitar aún más la mayoría centrista que tradicionalmente ha sustentado la integración europea.
La caída del último gobierno de centroizquierda en un gran Estado miembro podría fortalecer a las fuerzas conservadoras y reducir la disposición de los parlamentarios progresistas a cooperar con sus homólogos al otro lado del espectro político.
Este lunes, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, convocó a unas elecciones generales anticipadas para el 29 de noviembre, después de que el Congreso de los Diputados rechazara el pasado viernes dos decretos sobre vivienda.
Su ejecutivo
Su Ejecutivo, considerado de forma amplia como el último gran bastión de las políticas progresistas en Europa, ya estaba sometido a presión por los escándalos de corrupción, la crisis migratoria sin resolver en Ceuta y las protestas por la falta de vivienda.
Una derrota podría tener importantes repercusiones en Bruselas. Varios responsables de la UE, dijeron a ‘Euronews’, bajo condición de anonimato, que el grupo de Socialistas y Demócratas (S&D) en el Parlamento Europeo probablemente adoptaría una postura más frontal.
Los partidarios de Sánchez aseguraron que aún es pronto para darlo por acabado. Desafió las expectativas tras las elecciones de 2023, al mantenerse en el poder al frente de un Gobierno en minoría sustentado por partidos independentistas catalanes y vascos.
Las encuestas actuales, sin embargo, apuntan a que el Partido Popular y la formación de extrema derecha Vox obtendrían con toda probabilidad la mayoría, lo que haría más difícil articular otro Gobierno en minoría encabezado por Sánchez.
Algunos responsables de la UE con conocimiento directo de la situación explicaron que la propia campaña probablemente no tendrá un impacto relevante en la política europea, más allá de algunos votos simbólicos en el Parlamento Europeo.
Una primera prueba será la reelección de la aliada de Sánchez Iratxe García Pérez (España/S&D) como presidenta del grupo S&D, la segunda mayor fuerza política de la Cámara. No ha surgido ningún rival, aunque el plazo para presentar candidaturas termina el 13 de octubre.
Las consecuencias más profundas podrían llegar después de las elecciones, especialmente si Sánchez pierde el poder. En ese escenario, el S&D tendría menos incentivos para llegar a acuerdos con el Partido Popular Europeo (PPE), destacaron responsables comunitarios.
«El grupo sería mucho más crítico con la agenda de [la presidenta de la Comisión] von der Leyen», explicó un responsable de la UE, que añadió que los parlamentarios de centroizquierda tendrían menos restricciones políticas con Sánchez en la oposición en Madrid.
Otro responsable de la UE indicó que los vínculos entre Madrid y Bruselas se habían estrechado de forma poco habitual, hasta el punto de que en ocasiones Sánchez parecía marcar la línea del conjunto del grupo S&D.












