Elecciones de Colombia entre polarización de derecha y el temor a los atentados

Con una divergencia crispada por el trato entre ”enemigos”, más que entre rivales y el temor a los atentados se desarrolla la campaña electoral por la Presidencia de Colombia, cuyas elecciones, en primera vuelta está pautada para el próximo 31 de mayo de 2026. Si ningún candidato logra el 50% de los votos válidos, habrá una segunda vuelta el 21 de junio de 2026.

Esta campaña electoral que finaliza el domingo 24 de mayo, está marcada por la violencia política y la inseguridad, mide a los candidatos polarizados, Abelardo de la Espriella, de la derecha radical y Paloma Valencia, de derecha moderada, institucioanal-uribista; se disputan la intención de los votos, según las mediciones de las encuestadoras, Guarumo, Atlas Intel, Invamer y el Centro Nacional de Consultoría, CNC. Sin dejar de lado el movimiento del principal candidato de la izquierda, Iván Cepeda, de la fuerza del presidente, Gustavo Petro,  que cuenta con el apoyo de algunos liberales disidentes. 

La singularidad de este proceso electoral, se presentaon la reconfiguración de las fuerzas de derecha, representada por Abelardo de la Espriella (derecha), quien cuenta con su propio movimiento político, llamado “Defensores de la patria”,  es abogado y empresario que irrumpió con fuerza una opción radical. Tiene un respaldo entre 20% y el 31, 9 % en la intención de los votos. Su campaña la ha estructurado en un discurso de seguridad, defensa de a la  libre empresa y mano dura contra el terrorismo.

Lo apoyan otros sectores políticos como Colombia justa y libre, de orientación cristiana; el movimiento Creemos, fundado en Medellín; Salvación nacional, de ideología conservadora, fundado en el año 190;  el Centro democrático, parte de la juventud; el Clan char, un grupo influyente del Caribe colombiano. Su fórmula a la Vicepresidencia, va de la mano con el ex ministro de Comercio, Industria y Turísmo, José Manuel Restrepo.

Llama la atención de forma poderosa, su campaña de seguridad extrema. Un alto rango de protección, que incluye el uso de una cabina de vidrio blindado y rodeado de un diseño fuerte de seguridad, chalecos antibalas, un resguardo por más de 30 escoltas con escudos balísticos, por presuntos amenazas que atentan contra su vida a través de francotiradores, denunció su equipo. Aunque sus detractores lo catalogan como “show” mediático.

El estilo performance se mide por la proyección de una versión del himno cantada por él mismo, un matiz de su fase artística con su discurso político con énfasis en no ceder ante la presión y el miedo y según el diario Primicias EC, “atacará aviones y barcos cargados de droga”.

Paloma Valencia Laserna, del partido Centro democrático, se exhibe como la opción de unificación de la oposición que busca acumular los votos anti-petrista y asegurar su lugar en la segunda vuelta.  Es senadora desde 2014, con tres periodos consecutivos, como una de las voces más directas del Centro Democrático, partido fundado por Álvaro Uribe Vélez, quien respalda su candidatura.

El poder legislativo ha orientado su trabajo en los proyectos sobre la reactivación económica, la austeridad estadal, la justicia y la reducción de la pobreza. El exconcejal, Juan Daniel Oviedo, le acompaña en la fórmula hacia la Vicepresidencia.

La consideran una líder sobresaliente de la «Resistencia Civil» que promovió el «No» en el plebiscito sobre el acuerdo de paz con las FARC en 2016 y se ha dado a conocer tras su imposición en la gran consulta interpartidista en su sector. 

La intención de voto de la candidata, Valencia, ronda el 15, 6% y el 19, 8 %, aunque va de tercera en las proyecciones de la primera vuelta, las encuestadoras como Guarumo, Atlas Intel, Invamer y el Centro Nacional de Consultoría, CNC; la dan al igual que a Asprilla, como los posibles ganadores de la primera y hacia la segunda vuelta.

La abanderada del “uribismo”

El analista político carabobeño, profesor de la cátedra de marketing electoral en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas de la Universidad de Carabobo, Fcjp-UC y especialista en comunicación política, Santiago Rodríguez, presentó un panorama sobre la polarización de la campaña y sugiere que  la candidata, Paloma  Valencia, podría ser la abanderada, con el apoyo del “uribismo” conservador colombiano.

El politólogo, Rodríguez, afirmó que los dos candidatos con propuestas de derecha, De la Espriella y Valencia, se abrazan al liberalismo como doctrina económica. Sin embargo, en ese esquema, el votante colombiano por tradición, es conservador doctrinario y sumamente prudente. De la Espriella ventila una propuesta populista-libertaria radical que busca capitalizar el descontento y la indignación mediática.

Mientras que la proposición de Paloma Valencia, es conservadora, institucional, lo que ha tenido con el “uribismo”, fuerza en los procesos electorales en Colombia. Además, tiene la ventaja de ser mujer y sería la primera en ganar las elecciones presidenciales en Colombia, dijo el Politólogo.

A su vez, ve a la candidata Valencia, como otra republicana de Trump y Marcos Rubio que proviene de familias políticas históricas de su país, quienes son los verdaderos  propietarios tradicionales en la economía terrateniente colombiana. Es decir, defiende las instituciones existentes, la seguridad democrática tradicional y la separación de los poderes, pero su operación es estrictamente dentro del sistema político establecido. Por ello, para los sectores radicales, este arraigo al sistema la hace susceptible ante la «política tradicional» o los liderazgos de siempre.

En opinión del politólogo, los colombianos tampoco se convencen muy rápido de lo nuevo y hay dos experiencias: La de Antanas Mockus, del partido verde, que perdió frente a Santos y la razón fue que a la gente le dio miedo perder la seguridad democrática como orden y progreso del país caribeño, cuya costumbre les ha llevado en parte a la paz.

Entonces ¿Qué representaba lo nuevo? Aunque era atractivo y se diferenciaba frente a Santos, que tenía el apoyo de Uribe, no pudo ganar. El otro caso, el empresario, Rodolfo Hernández Suárez, otro candidato fuera de lo tradicional, que perdió frente a Gustavo Petro, pues su notoriedad fue efervescente y no ganó.  Espriella hoy representa lo novedoso, lo actual y dentro de la sociología política colombiana el modelo institucional tradicional de la derecha “uribista”, conservadora, siempre ha contado con una ventaja estructural.

Para el analista, el «uribismo» es una marca registrada con un concepto muy arraigado de forma histórica, de la seguridad democrática, que es una doctrina, aprobada y validada por los votantes colombianos que encarna el orden frente a la guerrilla, resaltó.

Con datos de elpais.com eltiempo.com

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