Hezbolá rechazó nueva propuesta de tregua mediada por Estados Unidos, en un pronunciamiento público en paralelo con los ataques de Israel contra el sur del Líbano. El grupo paramilitar afirmó que no se retirará de la zona.
El ministro de Defensa del Estado de mayoría judía, Israel Katz, indicó que las operaciones de su Ejército continuarán en el sur del Líbano, aunque un día antes Washington anunció que Beirut e Israel habían acordado implementar un alto el fuego condicionado a que Hezbolá, respaldado por Irán, cese el fuego y «evacúe» a sus combatientes de las zonas del sur del Líbano cercanas a la frontera.
El líder de Hezbolá, Naim Qassem, cuyo grupo chiita no participa en las conversaciones, catalogó las negociaciones de «desvergonzadas» y dio que la declaración de Washington es «una hoja de ruta para la aniquilación de una parte del pueblo libanés y la esclavitud del resto».
«Mientras exista la ocupación, la resistencia continuará», resaltó Hezbolá en el comunicado, cuya propuesta contenía el cese de las hostilidades y la creación de unas zonas en el sur del Líbano bajo el control exclusivo del Ejército libanés.
Presidente Trump dispuesto a seguir reuniones
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, refirió este que estaría dispuesto a seguir con las reuniones, en persona, con el líder supremo de Irán, el ayatolá Mojtaba Jameneí, si se alcanza un acuerdo con la República Islámica para poner fin a la guerra y desbloquear el estrecho de Ormuz.
«No quiero reunirme, pero si lo hiciera, sería un honor conocerlo. Me gustaría ver si logramos un acuerdo, pero si llegamos a un acuerdo, es posible que me reuniera con él. Me parecería bien», declaró a la prensa en el Despacho Oval.
El mandatario agregó que en caso de que se acuerde ese encuentro, sería «respetuoso», aunque admitió que probablemente no sea «la persona favorita» de Jameneí, dado que su padre, el ayatolá Alí Jameneí, murió en la ofensiva israelí y estadounidense del pasado 28 de febrero, lo que desencadenó la guerra.
Mojtaba Jameneí, de 56 años, fue nombrado líder supremo de la República Islámica, después de que el operativo acabara con la vida de su padre, quien lideró el país desde 1989.
El ayatolá, guarda un perfil bastante reservado, no ha aparecido en público y sólo manda mensajes por escrito, razón por la que en alguna ocasión, Trump había sugerido que podría estar muerto.
EFE, Reuters.












