Yoli, una mujer española residente en Ceuta es el ejemplo de lo que se respira en Ceuta desde hace mucho tiempo, y especialmente desde la invasión de finales de julio.
En declaraciones a Cuatro aseguraba haberse visto obligada a abandonar su vivienda junto a sus hijas por el miedo generado por la situación que atraviesa la ciudad tras la invasión masiva de inmigrantes. La mujer explicó que tomó la decisión después de comprobar el temor que sufría su hija, que, según relató, «no quería salir a la calle» y se despertaba de madrugada para abrazarla porque tenía miedo.
«Me fui porque mi hija estaba atemorizada, pasándolo muy mal», explicó la mujer, que aseguró sentirse «humillada» y «pisoteada» ante la situación y criticó la actuación del Gobierno. «He tenido que sacar a mis hijas de su casa porque el Gobierno no hace nada», afirmó, al tiempo que cuestionó la ausencia del presidente del Ejecutivo, Pedro Sánchez, durante la crisis. «El señor Pedro Sánchez está de vacaciones en La Mareta. No le importamos a nadie», lamentó.
El testimonio se produce en un contexto de caos y tensión cada vez mayor en las calles de Ceuta, donde las fuerzas de seguridad investigan distintos episodios delictivos registrados durante los últimos días. Según fuentes de la Guardia Civil, la ciudad acumula 15 denuncias por violación desde el inicio de la invasión.
Entre los últimos episodios figura una agresión sexual investigada el pasado viernes por la noche en la calle Lisboa. Según las mismas fuentes, tres inmigrantes, aparentemente hermanos, habrían intentado abusar sexualmente de una niña de diez años. El caso permanece bajo investigación para esclarecer lo sucedido y determinar la posible responsabilidad de los implicados.
Gaceta












