España se enfrenta a una de las oleadas de incendios más beligerantes de las últimas décadas mientras la disponibilidad de los principales aviones anfibios destinados a la extinción de fuegos se encuentra bajo mínimos.
En pleno verano, únicamente entre seis y siete aeronaves pesadas del modelo Canadair permanecen operativas. Una cifra que supone prácticamente la mitad de las que estaban listas para intervenir hace apenas unos años.
Los aparatos afectados pertenecen al 43 Grupo del Ejército del Aire y del Espacio, aunque son empleados por el Ministerio para la Transición Ecológica (MITECO) en las campañas de lucha contra los incendios forestales. Estos aviones, conocidos popularmente como ‘Foca’, constituyen el recurso aéreo con mayor capacidad de carga de agua del dispositivo estatal y son considerados esenciales para combatir los grandes incendios.
La reducción de efectivos no responde a una única causa. Por un lado, la avanzada edad de buena parte de la flota está provocando averías y problemas estructurales que obligan a inmovilizar aeronaves durante largos periodos.
A ello se han sumado varios incidentes registrados durante la campaña actual. Uno de los aviones sufrió daños tras impactar contra un buitre, lo que afectó a uno de sus planos. Otro quedó fuera de servicio después de perder una compuerta de carga. Además, los equipos de mantenimiento detectaron una grieta estructural de consideración en otra aeronave, circunstancia que obligó a retirarla temporalmente del servicio.
Como consecuencia de todos estos problemas, el Ministerio reconoció que las aeronaves comprometidas inicialmente entre el MITECO y el Ministerio de Defensa no han podido incorporarse en las fechas previstas. Al cierre de la jornada, siete aviones ‘Foca’ permanecían desplegados en operaciones de extinción en incendios. Mientras se espera la incorporación de medios enviados desde Grecia e Italia.
La situación contrasta con la capacidad de la que disponía España hace menos de una década. Según fuentes del Ministerio de Defensa, durante las campañas de 2017 y 2018 el país contaba con una flota de 18 Canadair. 13 permanecían en alerta permanente para intervenir de inmediato en cualquier incendio de gran magnitud.
A partir de 2019 comenzó un progresivo descenso, pasando a once unidades operativas, cifra que se mantuvo durante varios años antes de seguir reduciéndose.
La reducción de la flota resulta especialmente llamativa después de que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, anunciara el pasado mes de mayo que 10 aviones anfibios permanecerían preparados para afrontar la campaña estival. La realidad, sin embargo, ha sido muy distinta, ya que durante buena parte del mes de julio únicamente entre seis y siete aeronaves han podido participar de forma efectiva en las labores de extinción.
La Gaceta













