Aunque el castrismo es objeto de presiones internacionales desde el Gobierno estadounidense de Donald Trump para que abandone el poder tras casi 70 años, el régimen todavía busca formas de vigilar a la población para sofocar cualquier muestra de descontento social.
- La más reciente involucra el iris, la voz, el color de piel, de ojos y la estatura de cada cubano.
La aprobación de la Ley del Sistema de Identidad Personal y Domicilio, a finales de julio, implica que el castrismo no solo podrá acceder a las huellas dactilares y fotografía de los ciudadanos –que ya estaban incluidos en una legislación anterior–, ahora se suman estos nuevos datos, acercando la dictadura cubana a un sistema de monitorio similar al que tienen las tiranías aliadas de Rusia y China.
Todo movimiento es controlado en ambos países: quién accede a un edificio, quién asiste a una protesta o a qué persona pertenece la voz de un audio. Con el cruce de estas características vinculan una identidad con algún domicilio, familiares u otros registros estatales.
Las autoridades cubanas no admiten explícitamente que estos datos biométricos serán utilizados para perseguir a opositores. Sin embargo, con el expediente de represión que acumula el castrismo –con 1327 prisioneros
políticos a finales de julio, según el balance de la organización Prisoners Defenders– el acceso a esta información podría empeorar la crisis de derechos humanos en la isla.
Un informe del observatorio independiente Probox alerta que el régimen está construyendo una especie de ficha digital integral de cada ciudadano, lo que podría aumentar su capacidad para identificar y vigilar a las personas.
Vigilancia en medio de apagones
En medio de prolongados apagones que padece más de la mitad del país, la dictadura implemente un sistema de vigilancia de esta magnitud en Cuba. Los habitantes de La Habana pasan hasta 21 horas continuas sin luz, mientras que en las provincias los apagones superan las 40 horas seguidas.
Esta profunda crisis eléctrica empeoró en el año 2024. Pero al dictador Miguel Díaz-Canel poco le importa, teniendo en cuenta que en mayo de 2025 visitó el Centro de Monitoreo de San Petersburgo, Rusia.
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