La extrema izquierda francesa le resta importancia a la deuda pública

Jean-Luc Mélenchon, líder del partido francés de extrema izquierda «La France Insoumise», quiere minimizar las preocupaciones de que la deuda gubernamental francesa sea muy elevada, al superar el 100 % del PIB. 

Siempre ha buscado con entusiasmo formas de reducir la deuda pública, aunque solo sea mediante trucos contables. En 2020, como miembro del Parlamento francés, pidió que parte de la deuda francesa pase a manos del Banco Central Europeo (BCE).

En junio de 2026, tras renovar su candidatura presidencial, también pidió que la deuda gubernamental se midiera en relación con el valor económico agregado a lo largo de la vida útil del stock de deuda, y no con respecto al PIB de un solo año.

Según este nuevo indicador, la deuda pública de Francia se reduciría mágicamente a alrededor del 12-13 % del PIB.

Tras la crisis financiera mundial, la pandemia de COVID-19, muchos años de crecimiento lento y déficits presupuestarios persistentes, la deuda pública ha alcanzado niveles récord en muchas economías occidentales.

Según el Monitor de Deuda Global del FMI, la deuda gubernamental en las economías occidentales se ha más que duplicado. Avanzó del 45 % del PIB en la década de 1960 a aproximadamente el 110 % del PIB en 2024. Entre ellas, la deuda pública francesa ha sido una de las que más rápido ha crecido, pasando de menos del 20 % al 115 %.

Sin embargo, Mélenchon y su partido, consideran que la deuda pública francesa no es elevada, ya que puede financiarse a tasas de interés relativamente bajas. Además, supuestamente la deuda está protegida frente a una caída del mercado gracias a la importancia de la economía francesa y de los bancos sistémicos.

De manera implícita, admite que el BCE seguramente acudiría al rescate si fuera necesario, compraría bonos franceses y reduciría las tasas de interés.

Esto es exactamente lo que ocurrió tras la crisis financiera global, cuando el gobernador del BCE, Mario Draghi, declaró:«Lo que sea necesario» para salvar el euro. Así el BCE amplió su balance en la astronómica cifra de 5 billones de euros, es decir, el 37,5 % del PIB.

De hecho, la deuda pública francesa y la de la zona del euro no se financian a bajo costo porque sean bajas, sino porque se benefician del apoyo del banco central y de un trato preferencial.

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